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 CUENTOS PARA NIÑOS

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nadiamustafa

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Estado civil : casada
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Fecha de inscripción : 14/05/2010
Localización : MADRID

MensajeTema: CUENTOS PARA NIÑOS   Dom 19 Dic 2010 - 2:50

Assalamu Aleikum

ZAKI Y LA ARAÑA
Zaki estaba tumbado en el jardín leyendo un libro. Desvió la mirada un momento y, al echar un vistazo a su alrededor, se fijó en una tela de araña que había en la rama de un árbol. Se levantó, fue hacia ella y la examinó con interés. La araña, que estaba cerca, le habló.
“¡Hola, amigo!”, dijo una vocecita.
“Hola”, respondió Zaki, que siempre era muy educado. “La tela que has fabricado es muy interesante. ¿Cómo la haces?”


La araña respiró hondo y comenzó su explicación: “Empiezo por encontrar el lugar idóneo para hacerla. Debe situarse en una esquina o entre dos objetos cercanos. Déjame que te explique cómo tejo una tela entre dos ramas de árbol. Primero, sujeto el hilo firmemente al extremo de una de las ramas.

Luego, voy hacia el extremo de la otra mientras sigo extendiendo el hilo.

Cuando alcanzo la distancia adecuada, dejo de producir ese hilo. Entonces, empiezo a tirar de él hacia mí hasta que se tensa y lo ato al lugar en el que me encuentro. Después, comienzo a tejer la telaraña dentro del arco que acabo de hacer.”

Zaki meditó un instante: “Nunca he sido capaz de atar una cuerda firmemente entre dos muros. ¿No es difícil tensar el hilo?”

La araña le sonrió “Déjame que te explique cómo resuelvo el problema. A veces fabrico una telaraña entre dos ramas que están muy distantes entre sí. Como estas telarañas son muy grandes, resultan estupendas para atrapar moscas pero, por esta misma razón, con el tiempo, pierden su tirantez, lo cual reduce el porcentaje de éxito a la hora de cazar. Lo que hago entonces para evitar este problema es dirigirme al centro de la telaraña y atar un hilo que llegue hasta el suelo. Anudo una piedrecilla al hilo y luego vuelvo a la tela e intento tirar del hilo hacia arriba. Mientras la piedra se encuentra en el aire, vuelvo a sujetar el hilo firmemente al centro de la tela. Como consecuencia, puesto que la piedra está bajo el centro, tira de ella hacia abajo y la tela se tensa de nuevo. ¡Eso es todo!”

“¡Qué gran método!”, dijo Zaki, que estaba realmente impresionado. “¿Dónde aprendiste esta técnica y cómo la usas tan bien? Las arañas deben haber estado haciendo esto durante miles de años…”

“Estás en lo cierto, amigo” asintió la araña. “Sería estúpido pensar que disponemos de la inteligencia suficiente para hacer esto por nosotras mismas.

Es Dios, a quien todo pertenece y todo crea, quien nos proporciona la habilidad para utilizar esta técnica.”

“Gracias por lo que me has contado”, dijo Zaki, el niño educado. “Ahora, cada vez que contemple los seres vivos que ha creado y sus perfectos diseños, comprenderé mejor lo poderoso que es Dios y la suprema sabiduría que posee.”

FAROOQ Y EL PATO.
Un día, el tío de Farooq lo llevó a un sitio que había estado esperando visitar durante mucho tiempo. Se trataba del zoológico, donde podía ver en vivo a los animales sobre los que siempre había leído en los libros y revistas y que había visto en televisión. El viaje fue largo, pero divertido. Por el camino, su tío le mostró los signos de Dios en la naturaleza y le puso ejemplos del Corán. Por fin llegaron al zoo. Farooq lo miraba todo asombrado. Nunca antes había visto tantos animales diferentes juntos en el mismo lugar. Cuando llegaron a la sección de las aves, Farooq dejó a su tío y se fue a la zona de los patos.

“¡Qué ave tan bonita!”, exclamó al ver uno de ellos. “Gracias”, le respondió una voz. Farooq miró a su alrededor, pero allí no había nadie más. Entonces se dio cuenta de que era el pato que estaba mirando el que había hablado.

“Hola”, dijo el pato. “Gracias por tu amable comentario. Además de una bella apariencia también cuento con otras peculiaridades interesantes, ¿lo sabías?”
Farooq respondió con entusiasmo: “No, pero me gustaría que me las contaras, por favor.”

El pájaro se acomodó en una confortable rama y empezó su relato: “¿Sabías que podemos volar muy rápido? Cuando volamos, los patos podemos viajar a más de 50 Km. /h. Lo que es más, cambiamos de dirección continuamente para evitar que nos atrapen los predadores. Y, cuando necesitamos bucear bajo el agua, lo hacemos tan deprisa que somos un blanco difícil para los cazadores.”

A Farooq se le pusieron los ojos como platos: “Para un ave, eso es volar muy rápido. ¿Quieres decir que tus enemigos te obligan a volar tan deprisa?”

“Sí, Farooq”, contestó el pato. “Déjame ponerte un ejemplo. Nuestros amigos los patos de la nieve son normalmente el blanco de un interesante método de caza que tienen las gaviotas. Éstas los atacan sin cesar desde el aire y les hacen que se lancen al agua a bucear. Siguen acosándolos hasta que tienen que salir a la superficie, sin aliento e indefensos. Entonces los atrapan abalanzándose sobre ellos y picoteando sus cabezas. Sin embargo, las gaviotas no siempre ganan la batalla. Los patos de la nieve cuentan con sus propios métodos de defensa. Si divisan una gaviota en el cielo, inmediatamente se reúnen en grandes grupos. Esto hace que una gaviota no pueda perseguir a un solo individuo de entre tal cantidad de patos que bucean y, al final, se canse y abandone la cacería.”

“¡Qué inteligentes que son esos patos!”, se maravilló Farooq. “¿Cómo son capaces de hacer algo así?”

“La respuesta es obvia, Farooq”, respondió el pato. “Es Dios, quien creó a los patos y a todos los demás seres vivos, el que les enseña cómo protegerse.”

“Muchas gracias, querido pato”, dijo Farooq. “Hoy me has proporcionado mucha información y me has recordado los signos de Nuestro Señor. Hasta luego”, dijo mientras volvía para reunirse con su tío.

“¿Puede, acaso, compararse a quien crea con quien nada puede crear? ¿Es que no vais a recapacitar?” ( Sura 16:17 La abeja).

ALÍ Y EL AVESTRUZ.

Alí estaba comiendo y viendo la tele al mismo tiempo. En los dibujos animados se veía a un enorme avestruz huyendo de un perro. El avestruz corría tan rápido que se escapó y regresó al nido con sus amigos. Alí siempre había creído que los avestruces sólo eran unas aves que escondían la cabeza bajo tierra. No sabía que también eran buenas corredoras.
“¿Quieres decir que no sabías que podíamos correr tan rápido?”, preguntó una voz.

Alí miró sorprendido a su alrededor antes de darse cuenta de que la voz provenía de la televisión. Fue hacia ella y se puso a hablar con el avestruz que aparecía en la pantalla.

“Eres un ave”, comenzó. “Desde luego que me sorprende que puedas correr tan rápido, y además con un cuerpo tan enorme.”

“Tienes razón”, resopló el avestruz, que se encontraba casi sin aliento. “Somos las aves más grandes del mundo. Somos más grandes que una persona. Yo, por ejemplo, mido unos dos metros y medio y peso 120 kilos. No podemos volar, pero Dios nos ha dotado de un talento diferente para poder escapar de nuestros enemigos. Corremos muy rápido gracias a nuestras largas patas, tan rápido que nadie nos puede alcanzar a pie. En el mundo de los seres vivos, somos los corredores más rápidos sobre dos patas. Podemos llegar a alcanzar una velocidad de 70 Km. /h si nos empleamos a fondo.”
Alí se fijó más detenidamente en su nueva amiga: “A menos que me equivoque, tus patas sólo tienen dos dedos. ¿Estoy en lo cierto?”

El avestruz levantó una pata para que Alí la viese mejor: “Sí, sólo tenemos dos dedos en cada pata, y uno de ellos es mucho más grande que el otro. Sólo nos apoyamos en este último cuando corremos. Como puedes comprobar, Dios nos creó como a todos los seres vivos, de la nada y de forma única. Nos dotó de una serie de peculiaridades para ayudarnos a sobrevivir, peculiaridades que son muy diferentes de las de otras aves, como debes saber.”

“Es cierto”, dijo Alí pensativo. “Me pregunto cómo traéis a vuestras crías al mundo.”

“Bien, Alí”, respondió el avestruz. “Así como nosotros somos muy grandes, nuestros huevos también lo son. Cavamos un gran agujero en la arena y allí enterramos nuestros huevos gigantes. Ponemos de 10 a 12 huevos de una vez y tenemos que hacer un agujero lo suficientemente grande para todos ellos. En otras palabras, en realidad cavamos un agujero enorme.”

Alí meditó un par de segundos: “¿Por qué hacéis los agujeros en la arena?”, le preguntó a su nueva amiga.

El avestruz sonrió y se arregló las plumas con el pico: “Si los hiciésemos en la tierra en vez de en la arena, nos llevaría muchísimo tiempo. Esto haría que nos cansásemos bastante. Mover arena es más fácil que mover tierra. Tú puedes incluso cavar en la arena con los dedos, pero necesitas una pala para hacerlo en la tierra. Por eso preferimos la primera; así podeos hacer nuestro trabajo más deprisa y sin cansarnos demasiado.”

“Después de poner los huevos, también resulta mucho más fácil cubrirlos con arena. Sabes, en el mundo existe millones de especies diferentes de seres vivos. Todas las criaturas cuentan con sus propias y maravillosas peculiaridades. Dios nos creó a todos. Es Dios quien nos enseña todo lo que hacemos.”

Alí se levantó, puesto que el programa estaba terminando: “Conocerte ha hecho que mi amor y cercanía a Dios aumente aún más. Gracias por lo que me has contado. Adiós.”

¿VUELAN LOS PECES?
Los peces voladores no vuelan con alas como los pájaros, sólo planean con sus aletas, que parecen alas. Pueden alcanzar velocidades de 56 Km. /h. Estos pequeños peces también se pueden desplazar en el agua con mucha rapidez desplegando sus aletas y sacando sus colas del agua, lo que les permite deslizarse sobre la superficie.

¿LO SABÍAS?

EL ALCATRAZ, EL PÁJARO NADADOR.

El alcatraz, una especie de ave marina de alta mar, tiene unas grandes patas con membranas. Dios se las ha proporcionado para que pueda nadar sobre o bajo la superficie del agua. Los alcatraces también bucean en el mar, atrapando los peces con sus picos y, en su mayoría, permanecen bajo el agua durante mucho tiempo sin salir y nadan largas distancias..

KASHIF Y EL OSO COME-MIEL.
Como cada mañana antes de ir a la escuela, Kashif se sentó a la mesa para desayunar. Mientras su madre hacía el té, se fijó en un oso que estaba dibujado en el tarro de miel. Mientras su madre estaba ocupada, el oso del dibujo le guiñó un ojo y le habló.

“¡Hola, Kashif!” Me parece que te gusta tanto la miel como a nosotros los osos.”

“Sí”, asintió Kashif. “Mi madre nunca se olvida de poner miel en el desayuno.

Pero la nuestra viene del supermercado. ¿De dónde sacas la tuya?”

El oso arrugó la nariz antes de responder: “Nuestro Señor, que atiende las necesidades de todos los seres vivos de la mejor manera posible, nos dio a los osos grandes narices que son muy sensibles a los olores y que nos permiten encontrar comida fácilmente.”

Kashif, a quien una vez le había picado una abeja, estaba intrigado: “Cuando encuentras una colmena con miel, ¿cómo la sacas?”, le preguntó.

Esta vez, el oso alzó una garra para que Kashif la viera: “Cuando encontramos una colmena le damos un par de golpes fuertes con nuestras garras para ahuyentar a todas las abejas y luego nos comemos la miel que hay dentro. Pero, hagas lo que hagas, no intentes imitarnos o las abejas te picarán por todo el cuerpo y te pondrás muy, muy enfermo. Gracias a Dios, los osos estamos protegidos contra sus picaduras por nuestra gruesa piel.”

Kashif se lo prometió. “Hay algo más que me he estado preguntando: ¿No pasáis hambre cuando hibernáis?”

El oso asintió con su peluda cabeza: “Antes de hibernar, comemos mucho.

Para incrementar la gruesa capa de grasa que tenemos bajo nuestra piel, ingerimos muchas piñas y castañas. De este modo, almacenamos grasas en nuestros cuerpos, porque perdemos la mayor parte de nuestro peso cuando termina este periodo y salimos de nuestras cuevas al llegar la primavera. Sin embargo, a pesar de ello, sobrevivimos. Por supuesto que no ha sido idea nuestra almacenar grasa antes de hibernar; Dios Todopoderoso nos inspira.”

“Ahora lo veo claro”, dijo Kashif, “todos los seres vivos que existen en la faz de la Tierra son prueba de la suprema creación de Dios. Gracias por recordármelo, amigo.” El oso asintió.

Entonces Kashif se sobresaltó al oír la voz de su madre que le decía que el desayuno estaba listo. Mientras disfrutaba de su miel, pensó en el oso y le dio gracias a Dios, el Infinitamente Compasivo, que ha creado a los osos a la perfección.

“¡Los siete cielos ensalzan Su gloria infinita, y la tierra, y todo cuanto hay en ellos; pues no existe nada que no ensalce Su gloria y alabanza infinitas: pero vosotros [Oh hombres] no entendéis la forma en que Le glorifican! ¡Ciertamente, Él es benigno, indulgente!”(Sura 17:44 El viaje nocturno.)

http://www.caminoalislam.com/la-familia/los-jovene
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