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 EL ACOSO SEXUAL PRIMERA PARTE

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nadiamustafa

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Estado civil : casada
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MensajeTema: EL ACOSO SEXUAL PRIMERA PARTE   Miér 23 Jun 2010 - 16:14

Las palabras acoso, incitación u hostigamiento sexual, son utilizadas para denominar un acto que moral y religiosamente es rechazado en el trato y la relación entre hombres y mujeres. Conocemos bien el significado idiomático de estos términos; por ello, no nos vamos a detener a explicarlos detalladamente, solo nos interesa en este momento lo que este tipo de comportamiento encierra: perversión, ofensa, humillación, dureza en el trato, irrespeto, amenaza y seducción; porque todos estos sentidos se hacen evidentes cuando el acosador inicia su macabra y pecaminosa acción. El acoso sexual es un atentado directo a la integridad misma de la mujer, es un acto que va en contra del trato noble, cordial y cariñoso que se debe tener para con ella.
Al-lah, Enaltecido y Glorificado sea, instó a los hombres a que tuvieran un comportamiento fino y delicado hacia las mujeres, siendo el mismo Profeta Muhammad, sallallahu âlaihi wa sallam, el más fiel ejemplo al respecto. Bujari, que Al-lah lo Perdone, registró que en uno de sus viajes el Mensajero de Al-lah, sallallahu âlaihi wa sallam, le dijo a un hombre que estaba a cargo de llevar a los camellos en los que viajaban la mujeres: “¡Conduce más despacio que llevas la cristalería! (es decir las mujeres)”, cuando los camellos se apresuraban haciendo que ellas se movieran mucho y exponiéndolas a maltratarse dentro de sus montaduras.
La forma en que el criminal hostiga a su pobre víctima puede ser verbal, cuando utiliza, al dirigirse hacia ella, palabras ofensivas, vulgares, eróticas, y las acompaña de movimientos, expresiones o señales sexuales; también, puede ser física, y esta por lo general sucede cuando el pervertido aprovecha corredores estrechos o lugares llenos de personas para tocarla; pero lo peor de todo esto es cuando la agresión va más allá, es decir, cuando hay violación, valiéndose de la soledad de lugares retirados y alejados de la vista de los demás.
El acoso en algunos casos no es directo, más bien se trata de un acto parecido a la pesca, se lanza el anzuelo y se espera que caiga la presa. Los medios en que operan los facinerosos que siguen esta estrategia varían; hace unos años se veían jóvenes que escribían sus números de teléfono en un papel que arrojaban dentro de los automóviles de las mujeres, introducían en sus carteras o se los hacían llegar con sus hermanos menores. Las cosas en nuestros días han cambiado un poco, aunque esta modalidad sigue vigente, vemos cómo en centros comerciales, universidades y colegios, se envían invitaciones, números e insinuaciones por medio de los celulares, valiéndose de la tecnología bluetooth, por medio de las salas de chat, el Internet y los más insólitos métodos; lastimosamente, algunas mujeres curiosas caen en la trampa, y como menciona el dicho: “el pez muere por su boca”. Otros son más osados y se dedican a perseguir a las muchachas en los buses escolares, en sus carros o cuando se encuentran en un lugar público o de trabajo. Como vemos, los depravados no descansan y las mujeres corren peligro por todas partes.
Causas del acoso
Las causas que se pueden mencionar acerca de las razones que llevan a un hombre a que se convierta en un acosador son varias, a continuación mencionaremos algunas:
· La fe débil o inexistente:
Un acosador se caracteriza por que su fe o es muy débil o no existe en su corazón; además, es una persona cuya relación con Al-lah es nula, por lo que Él no lo protegerá de ser presa de su propio mal. Un individuo así nunca se preocupa por cumplir con ninguna de las formas de adoración exigidas por el Islam, no lee el Corán ni invoca a su Creador ni ora o suplica. Al alejarse de Al-lah el demonio se lo ha llevado consigo. Dice Al-lah (lo que se interpreta en español): {A quien se aparte del recuerdo que el Misericordioso Envió [el Corán] le Asignaremos un demonio que será su compañero inseparable [y le susurrará el mal].} [Corán 43:36]

· El ocio:
El ocio es una enfermedad que mata y destruye el sano juicio y el vigor de la persona, pues el ser necesita ocuparse en algo beneficioso para crecer. Cuando el individuo no se dedica a ninguna actividad se expone a sí mismo a caer presa de los malos pensamientos, intenciones y comportamientos, creyendo que su proceder es solo un medio de entretención, pero se olvida del dolor, humillación y perjuicio que puede generar, además del duro castigo que recibirá el Día del Juicio cuando sea preguntado por lo que hizo con su vida; dijo el Profeta Muhammad, sallallahu âlaihi wa sallam: “Ninguna persona se irá de la presencia de Al-lah el Día del Juicio hasta que no se le haya preguntado cuatro cosas: Su vida y cómo la vivió, su juventud y en qué la invirtió, su dinero, cómo lo consiguió y en qué lo gastó, y sobre el conocimiento que tuvo y qué hizo con él”. [At-Tabarani]

· El libertinaje que ha invadido los medios de comunicación:
La televisión, la prensa y la Internet han sido saturados de imágenes eróticas, sensuales y sexuales que hacen que desde el más pequeño al más anciano estalle en éxtasis al ver a las cantantes, las actrices y presentadoras que son usadas para promover el libertinaje. De esta manera, son muchos los jóvenes que pierden el sueño pensando en la manera de satisfacer el deseo sexual que esta campaña ha despertado en ellos. No hace falta que la mujer salga desnuda enfrente de todo mundo para llamar la atención, y al respecto, hace un poco más de 14 siglos, el Profeta Muhammad, sallallahu âlaihi wa sallam, nos informó: “Al final de los tiempos habrán mujeres vestidas pero desnudas, sobre sus cabezas habrán adornos como las jorobas de los camellos…”, y nos previno diciéndonos: “Los ojos fornican, lo hacen cuando miran (lo prohibido)”.

· Dificultar las cosas para hacer el bien y facilitar el camino del mal:
Hoy en día es más fácil para un hombre o mujer fornicar que contraer matrimonio. Muchas familias exigen que las bodas de sus hijas sean lujosas, lo que representa para muchos hombres un gran inconveniente a la hora de pedir la mano de una mujer, pues los gastos son descomunales y él no cuenta con el dinero para ello.
Sumado a estas razones tenemos la falta de decoro y castidad en la sociedad, la mezcla indiscriminada de ambos sexos, en especial en lugares en los que a veces está una mujer y un hombre a solas, en lugares de trabajo, el consumo de sustancias embriagantes y alucinógenas, la pérdida de autoridad de los padres, y la falta de una educación basada en los valores y principios establecidos por el Islam.


Daños y perjuicios causados por el acoso sexual
Los daños y perjuicios causados por este vil comportamiento son múltiples y sus alcances no solamente se ven en esta vida, en la Otra también saldrán a relucir, tanto para la víctima como para el criminal que la hostigó. Alguien podría preguntarse: ¿cómo se vería afectada en el más allá la persona que fue agredida, si ella al fin de cuentas es solo una víctima? Para responder esta pregunta tenemos que revisar su comportamiento con el agresor, pues en algunos casos es la mujer la que genera y permite que el hombre la moleste, su forma de vestir, de hablar y de actuar son señales que le hacen saber a un malhechor de estos hasta dónde puede llegar.
Vemos en la actualidad mujeres jóvenes y adultas que andan por todas partes mostrando sus encantos con coquetería, que cuando le lanzan un piropo o se les acercan, se alegran y su ego se satisface; en este caso, ellas están cometiendo un pecado y de no arrepentirse a tiempo, tendrán que rendir cuentas por él el Día del Juicio, y si su conducta no cambia, se exponen a estar dentro de las que el Profeta Muhammad, sallallah âlaihi wa sallam, mencionó: “Las mujeres malas son las que exhiben su encantos, esas son las hipócritas…” [Sahih Al Yami’]. Y en esta vida mujeres de esa clase no tienen el respeto de nadie, todo mundo las ve como fáciles, y solo se las tiene en cuenta para pasar el rato con ellas, no para algo serio. Ahora bien, lo anterior no significa que si la mujer actúa de esta manera entonces los hombres tienen todo el derecho de molestarlas, incomodarlas y hasta abusar de ellas, no, no hay excusa alguna que valga y que justifique semejante crimen.
En cuanto a las mujeres castas, inocentes y que actúan siempre con decoro, el daño que les causan estos abusivos es muy grande, en especial en la parte psicológica. El perjuicio es tan grave que puede llevarlas a la soltería, porque pierden la confianza en los hombres, pensando que todos son iguales y las van a acosar y denigrar de la misma forma en que lo hizo su agresor. Además, sienten rabia por la familia, porque sienten que las descuidaron y dejaron solas cuando más necesitaban de ella.
El acosador, por su parte, debe saber que su comportamiento es uno de los más graves pecados que pueda cometer una persona, el cual causa que descienda sobre él la ira de Al-lah y Su castigo, en su vida terrenal y en la del más allá. Lo más irónico de todo es encontrarnos con hombres que piensa que lo que están haciendo no es un crimen y mucho menos un pecado; creen, falsamente, que de esta forma están demostrando su virilidad ante estas pobres mujeres, por lo que se les ve “felices” a la hora de molestar a una mujer, pero ya verán lo que les espera…
Consecuencias del acoso
· El acoso es un mal “menor” que puede conducir a uno mayor, nos referimos a la fornicación, en el caso de que la mujer acceda a los coqueteos de su agresor, o a la violación si se niega. Es un paso hacia la perdición y a la aceptación del susurro del demonio. Todo empieza con una mirada, a la que le sigue una sonrisa, un saludo, una conversación, una cita y finalmente un encuentro. Dice Al-lah (lo que se interpreta en español): {¡Oh, creyentes! No sigáis los pasos de Satanás, y quien siga los pasos de Satanás sepa que él induce a cometer obscenidades y actos reprobables.} [Corán 24:21]
· El hostigamiento es un comportamiento inadecuado y prohibido hacia las mujeres. Al-lah Ha Condenado esta conducta por su vulgaridad, Dice (lo que se interpreta en español): {A Al-lah no Le Place que habléis con términos impropios} [Corán 4:148], y el Profeta Muhammad, sallallahu âlaihi wa sallam, dijo: “Al-lah Detesta al indecente y vulgar” [At-Tirmidhi]. Entonces, ¿cómo es posible que una persona acepte para sí misma ser de aquellos a los que Al-lah Detesta por su vulgaridad?
· Es una forma de inmiscuirse en los asuntos personales de la gente y una forma de intromisión en su privacidad. El Profeta Muhammad, sallallahu âlaihi wa sallam, dijo al respecto: “Quien se entromete en la privacidad de su hermano musulmán, Al-lah lo Avergonzará así sea en el interior de su casa”.
· Es un atentado contra la dignidad y la honra del ser, que va en contra de lo que nos ordenó el Mensajero de Al-lah, sallallahu âlaihi wa sallam, en el relato que nos trasmitió Abu Hurairah, que Al-lah Esté complacido con él: “Derramar la sangre de un musulmán, despojarlo de sus bienes y deshonrarlo es Haram (prohibido)”.
· Es una gran ofensa en contra de los creyentes y las creyentes, y una humillación, por lo que se considera este crimen como uno de los más graves pecados. ‘A’ishah, que Al-lah Esté complacido con ella, dijo: “El Enviado de Al-lah, sallallahu âlaihi wa sallam, dijo: ‘¿Saben cuál es el acto más horrible ante Al-lah?’, la gente le respondió: ‘Al-lah y Su Mensajero sabrán’. Dijo: ‘Ofender el honor de un musulmán’. Luego recitó (lo que se interpreta en español): {Y quienes ofenden a los creyentes y a las creyentes sin tener motivo, he aquí que cometen un pecado evidente.} [Corán 33:58]”
· Cuando la víctima del acoso es una mujer casada el castigo y el enojo de Al-lah es mucho mayor, dijo el Profeta Muhammad, sallallahu âlaihi wa sallam: “No es de los nuestros quien corrompa a una mujer casada”.
· El acoso puede traer como consecuencia la violencia y la división entre los miembros de una sociedad, como pasó en la antigüedad. En el tiempo del Yahiliah (la época antes del Islam) se inició una guerra conocida como la de Al Fayar, porque unos jóvenes hostigaron a una mujer en el mercado de ‘Akkadh pidiéndole que descubriera su rostro para ellos verla. Igual sucedió en Medina, siendo una de las causas de la Batalla de Banu Qainuqa’a, a una mujer que estaba en el negocio de un joyero judío se le tendió una trampa para que su cuerpo quedara expuesto frente a todos los demás; mientras ella estaba comprando, un hombre, también judío, vino por atrás de ella y amarró una parte de su vestido con otra cosa, cuando ella se puso de pié, su ‘Aurah (las partes que debe cubrir) quedo expuesta, por lo que el Profeta Muhammad, sallallahu âlaihi wa sallam, expulsó a esa tribu de su ciudad.
El acosador no se libera tampoco de caer presa de su propio mal, pues su mal proceder le genera grandes conflictos personales y psicológicos, pierde por completo la confianza en las mujeres, así se case en el futuro con una muchacha casta y pura, siempre la comparará con las mujeres a las que el atacó y conoció en el pasado por medio de sus trampas. En su vida matrimonial no tendrá paz, todo comportamiento de su esposa le parecerá reprobable; si están en un lugar público y ella mira hacia la derecha o la izquierda, él asumirá que está buscando con su mirada a otro hombre, como lo hacían algunas de aquellas a las que molestaba; si van en el carro y ella voltea a mirar súbitamente, deducirá que vio a algún muchacho que conocía antes que él; o si está hablando por teléfono y de repente sonríe, asumirá que está hablando con un amigo secreto, y así nunca vivirá en paz, convertirá su vida matrimonial en una pesadilla, y los sentimientos encontrados y la duda permanecerán siempre presentes en su mente, todo como consecuencia de su mal proceder en el pasado.
Otro castigo del que también será víctima es que sus relaciones pasadas siempre estarán presentes en su mente y se convertirán en una gran barrera entre él y su esposa, que no le permitirá disfrutar de la vida matrimonial; por lo general, la mayoría de los acosadores termina divorciándose al poco tiempo de casados. Dice Al-lah (lo que se interpreta en español): {A quien se aparte del recuerdo que el Misericordioso Envió [el Corán] le Asignaremos un demonio que será su compañero inseparable [y le susurrará el mal].Y ellos [los demonios] en verdad los apartan del camino, pero [los incrédulos] piensan que están bien encaminados, pero cuando comparezcan ante Nosotros, dirán: Ojalá entre tú [¡oh, demonio!] y nosotros hubiese una distancia como entre el oriente y el occidente. ¡Qué pésimo compañero [fuiste]!} [Corán 43:36-38]

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